La Infoxicación como Aspecto Intrínseco y Extrínseco a la Persona

Muchos Clics y Frustración

Cuando buscamos información en la web siempre arrancamos emocionados con una simple búsqueda. Las ventanas comienzan a emerger en la medida que hacemos clic sobre enlaces. Sentimos que estamos “aprendiendo” mucho. Pero en ocasiones terminamos así, con muchas ventanas abiertas, mucha información aleatoria y un sentimiento de frustración y nada de eso de apreder. Algo que inició con una simple búsqueda se ha convertido en un caos. Resultado: frustración = infoxicación.

La información no llega a nosotros porqué sí. No nos infoxicamos por culpa de las herramientas. Por culpa de la tecnología y el fácil acceso. No, no podemos culpar a la información y verla como la mala de la película. La infoxicación o sobrecarga de información debe analizarse desde 2 aristas o variables:

Variables Intrínsecas a la Persona

Estas variables internas están asociadas a los hábitos y a aspectos actitudinales de la persona cuando gestiona la información. En el siguiente vídeo Philip McKernan realiza un acercamiento al fundamento:

Profundizando un poco más ¿Qué implican estas variables?¿Qué son?

Validación y aprobación

Como seres humanos en ocasiones necesitamos información para validar nuestro punto de vista. Somos inseguros por naturaleza. La búsqueda exhaustiva de información para llegar a la fuente u origen de la misma puede aturdirnos.

Confundimos información con conocimiento

Durante ese proceso exhaustivo donde abrimos ventanas, páginas, libros y fuentes corremos el peligro de hundirnos y perdernos en el mar de información. Podemos engañarnos pensando que recopilar, filtrar, etiquetar y almacenar la información es hacer la tarea, pero no es así. El conocimiento se construye como consecuencia del proceso de conectar nodos de información, de analizar y construir. El pensamiento crítico.

Deseamos conocer y tener lo último

Siempre estará “lo último”, la tendencia. Como humanos necesitamos sentirnos incluidos, “formar parte”. Nos convencemos mentalmente que el no saber lo que ocurre ahora nos excluye de los contextos, situaciones y conversaciones. Y no queremos eso ¿Verdad? Porque queremos que nos tomen en cuenta. Ser parte de la conversación. Cuando creemos tener la última información, “la definitiva”, sin percatarnos presionamos de nuevo el botón de búsqueda, con la esperanza de encontrar de nuevo algo aún más reciente. Cuando estábamos por llegar a la orilla, hemos remado de nuevo. Olvidaos que todo es nuevo, y caemos en una espiral sin fin.

La ubicuidad (mal gestionada) nos priva

Cuando estamos en un sitio revisamos constantemente nuestras herramientas y fuentes de información (el móvil, por ejemplo) porque siempre es posible que exista una mejor alternativa a la actual. Con insatisfacción permanente continuamos buscando, privándonos de disfrutar lo que ya tenemos. Nos aferramos al “costo de oportunidad” imaginando que siempre habrá algo mejor. Nos infoxicamos en cualquier lugar.

Es un estado mental

Hemos puesto nuestra vida está en un permanente “modo alerta”. Vivimos casi atemorizados del peligro de no saber lo último. Verificamos doblemente la información. Estresamos nuestras mentes verificando a cada minuto las fuentes para no quedarnos “out”.

Variables Extrínsecas a la Persona

Estas variables “externas”, para enmarcarlas bajo una etiqueta, están relacionadas con las competencias de la persona en la gestión de la información. No sus hábitos y actitudes: la intrínsecas de las que ya he hablado.

Estas competencias se nutren de aspectos sociales, culturales y obviamente tecnológicos.

Anne Morris nos brinda pistas importantes en su artículo “The problem of innovation overload in business organisations: a view of the literature.”

A diferencia del enfoque intrínseco de la “infoxicación”, Morris nos plantea que no estamos ante un problema netamente actual, consecuencia de la evolución tecnológica. Nos indica la clara diferencia entre “sobrecarga de información” y “sobrecarga de datos”, las cuales difieren entre sí.

Por un lado, una persona puede padecer de “sobrecarga de datos” cuando se encuentra ante una gran cantidad de mensajes, más allá de lo que su atención puede prestar.

Por otro lado, existe una “sobrecarga de información” solamente cuando la persona ha procesado dichos datos, etapa a la que en ocasiones no llegamos porque la sobrecarga de datos nos lo impide.

Ambas “sobrecargas” conllevan a 2 problemas comunes:

  • El síndrome de “parálisis por análisis”. Este concepto, consecuencia de un aspecto externo, deriva en un comportamiento común: “no tomar decisiones”. El excesivo análisis de los datos o la información son un barrera para avanzar. La información es tanta que el proceso de selección se torna complejo.
  • El síndrome de “fatiga Informativa”. Éste derivaría en la acción de “procrastinar” o aplazar, el cometer errores, omitir información relevante o en el aburrimiento.

 Aunque un tema actual, la sobrecarga de datos y de información han existido a lo largo de la historia. Morris menciona como ejemplo los volúmenes de casos legales en el siglo XIX. En 1810 existían 18 volúmenes de reportes de casos. En 1845 eran 800. En 1885 pasaron a ser 3,800. Existió un incremento exponencial en la cantidad de datos. Al igual que ahora ocurrió un proceso de adaptación, concepto importante a mencionar.

Conectando los Puntos

Es en la conjunción de las variables extrínsecas e intrínsecas que el problema de la infoxicación tiene un contexto. Las condiciones, herramientas y vías de comunicación han cambiado. Tenemos acceso a más información, de forma inmediata y actual. Los medios y canales han cambiado. Lo sabemos bien. En la antigüedad la información circulaba de boca a oreja a través de generaciones, por lo que el desarrollo también era más lento.

Ambos, Morris junto a McKernan (con 15 años de diferencia) llegaron a las misma conclusiones respecto a ambos tipos de variables.

Entonces ¿Qué hacemos?

La clave radica en la “adaptación al cambio”. Debemos aceptar primero que las condiciones externas y nuestros hábitos se encontrarán en cambio permanente y debemos hacerlo parte de nuestras vidas.

¿Por qué es importante esto? Es necesario comprender que la sobrecarga de información no es algo estático. Además, que la velocidad de cambio de los aspectos extrínsecos siempre estará en aumento, de la misma forma que también lo estarán las herramientas que nos permitirán acceder a la información de manera óptima.

Por ello el reto en este sentido es el de desarrollar competencias digitales en los futuros profesionales que los preparen a enfrentar dicho cambio constante: aprendiendo a aprender. Y en lo referente a lo intrínseco, debe haber un mayor acercamiento de los distintos agentes involucrados en el aprendizaje enseñando técnicas para optimizar el uso del tiempo, por ejemplo.

Los aspectos actitudinales no pueden dejarse a un lado. El “sentido de pertenencia” y las variables mencionadas deben ser abordadas con la misma importancia que las competencias.

El siguiente es un “mapa” que puede resultar una guía útil:

Grafico sobre la desinfoxicacion digital
Grafico sobre la desinfoxicacion digital

Apunta a algunas ideas para “desconectar” y gestionar nuestro tiempo e información que recibimos. Como vemos, el desarrollo de hábitos y costumbres representa un componente fundamental a trabajar si queremos minimizar el impacto de la infoxicación.

Y tú ¿Cómo podrías desarrollar competencias y sobre todo hábitos que reduzcan tu infoxicación?

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